Arroz rojo con salsa de champiñones

Siguiendo con la línea “terminamos las setas secas el otoño pasado”, esta vez cocinamos el Boletus erythropus (que nadie come en mi parte del mundo, quizás porque se decía que las setas que se ponen azules, al cortarlas, son venenosas).
Quería hacer una salsa de champiñones inspirada en las diversas “salsas de champiñones” de América del Norte.
Como de costumbre, los champiñones secos se remojaron y luego se hirvieron en abundante agua (también usando el agua de remojo, filtrada) junto con un poco de cebolla, ajo, salvia, mejorana, algunas zanahorias moradas, sal y pimienta. El erythropus debe cocinarse durante veinte minutos para destruir una toxina termola que, en los champiñones crudos, no es venenosa, pero aún causa problemas gastrointestinales desagradables 😛
Cuando esté cocido, preferí licuar la salsa, para obtener una crema homogénea, a la que le añadí un poco de maicena para espesar y una gota de la crema de soya sobrante.

Si bien en la fotografía, entre plato negro y luz artificial, no se realza el color, como arroz elegí arroz rojo integral.
¡Es el tipo de arroz más rico en antioxidantes! Pero sobre todo es bueno.
Yo -como todos los cereales integrales- lo pongo en remojo al menos una noche -el arroz incluso 2 días, cambiando el agua al menos una vez- en la cazuela de barro, que luego pongo directamente sobre su fuego. Llevo a ebullición y apago: la placa de hierro fundido que actúa como difusor de llama, junto con el poder retener el calor de la olla durante mucho tiempo, permiten el final de la cocción sin problemas incluso cuando la llama se ha apagado. En cualquier caso, bien remojado, el arroz integral se cuece en unos veinte minutos.
Por qué es útil poner en remojo cereales y legumbres, escribí aquí 😉

Source link
Anonymous