Dando vueltas por la cocina: Calabacín relleno de verduras

Empecé a apreciar laverano solo en periodos recientes, considerándolo durante años una estación que no se adaptaba a mí y a mis necesidades. Pensé que debería haber vivido en algún país del norte de Europa donde el sol no es nunca demasiado caliente y siempre hay un antojo de una taza caliente, pero estaba equivocado. Aunque todavía tengo una gran pasión por países como Suecia, que espero visitar tarde o temprano, hoy estoy locamente enamorada de los meses de junio a septiembre.

Tal vez antes de tener unimagen distorsionada de este período deaño, que en mi ciudadun se vive como una gran fiesta que dura 90 días ininterrumpidos y donde siempre me sentí un poquito fuera de lugar, como si hubiera aparecido en esa fiesta y todos lo supieran. Nunca me ha encantado ir a la playa para tener desde mayo unbronceado perfecto – y tal vez en mi tez de piel c‘es aún allíultimo baluarte que me hace pensar como seria mastu a gusto en algún país escandinavo-, noY hacer aperitivos en uno de los mil bares del paseo marítimo. La timidez y una profunda reserva me han hecho vivir siempre estas situaciones, a las que traté de adaptarme, al menos en parte, como una incomodidad.

En los últimos años poro algo es cambiado, ya no me importatu fingiendo divertirme en esa fiesta sin fin, me bajé del carrusel lo cual solo me dio dolor de cabeza. Retomando mis espacios y mis tiempos comprendí como yo también estoy ahíMe gusta mucho el verano e incluso algunas facetas de esta loca ciudad mía.undonde parece que solo la diversión es lo importante.

también gracias a esta nueva vida en el campo entendí lo que amo de este período deaño, en el que todo parece mástu fácil y llevadero. Me encantan las horas de luz que duran hasta bien entrada la noche, cuando yaun puedes ver la luna y las primeras estrellas en el cielo; los campos de trigo que son de color verde oscuro en los primeros días de mayo y se vuelven doro a finales de junio; las de los girasoles que cuando las flores se expanden por primera vez el paisaje que siempre has visto cambia radicalmente en el transcurso de una noche, cubriéndose de unenorme mancha amarilla que se ve desdealto siempre imagino que parece una sonrisa; las nubes del atardecer que toman todas las tonalidades del rosa hasta el lila y transforman el cielo en un cuadro de Manet; la noche que no es nunca completamente oscuro, percaY iluminada por miles de luciérnagas en los campos y constelaciones en el firmamento que lo hacen volverse azul cobalto y asemejarse a una gran alfombra de Oriente Medio con motivos arabescos; la mayor cantidad de horastu el calor del día en que los pensamientos van lentos y van acompañados del continuo y siempre igual ruido de las cigarras, que poco a poco se convierte en un canto muy dulce y relajante; las flores repletas de abejas y abejorros que vuelan sin cesar de una a otraotros, moviéndolos venís en un baile; el viento que entra en casa por las ventanas abiertas y te hace sonreír por el breve pero intenso placer que te proporciona; mis manos que casi siempre huelen a albahaca, que crece a la vista dojo de ese tarro en el que es fue trasplantada en primavera, cuando el sol era todavía sólo un cálido velo que nos acariciaba de vez en cuando; la alarma natural que dan los pájaros que nos saludan al atardecer yendo a descansar en los árboles y luego todoaurora cuando giun comienza su ajetreado día; las lluvias que llegan copiosas por todas partesde repente y recibirlos con los brazos abiertos, conscientes de que pronto dejarán espacio para que el sol vuelva a secarun todo, como la risa que alguien hace en nosotros mientras lloramos y nos quita las últimas lágrimas; Lhuerta y árboles frutales, generosos como nunca en este período deaño, que llenan de colores y sabores mi cesto de mimbre.

Este es mi patrimonio, esto es mi fiesta, la que organizo yo, en la que me siento a gusto y en la que, si queréis, estáis todos invitados. Andad descalzos, con el pelo revuelto por el viento y sentaos alrededor de la mesa envejecida por el sol; Voy un momento a la cocina a tomar el plato de hoy es unescucha esta temporada y luego estamos listos para comer.

Receta inspirada en las verduras mediterráneas, anexo de Sale & Pepe

Ingredientes para 6 calabacines:

6 calabacines redondos, más grandes que esos o menos igual

1 calabacín largo pequeño, sin las puntas y cortado en cubitos

1 zanahoria mediana, pelada y cortada en cubitos

1 berenjena medianamente larga, sin las puntasun y cortado en cubitos

1 cebolla roja grande, pelada y cortada en cortado en cubitos

medio pimiento amarillo, sin semillas ni filamentos, cortado en cubos

5 tomates perini, lavados y cortados en cubitos

un manojo de albahaca fresca, lavada y solo las hojas picadas

venta, pimienta

aceite de oliva virgen extra

Preparación:

Corta la parte superior de los calabacines redondos a unos 3/4 de su altura y extrae toda la pulpa interna con la ayuda de una cuchara, con cuidado de no presionar demasiado para no romper la verdura. (NOTA: en esta preparación no se necesita el interior del calabacín, pero no lo tires. Yo lo cociné en una sartén con un poco de de aceite y sal, luego lo licué con albahaca fresca, pimienta y un poco de crema de soja. Está nace un excelente pesto con el que sazoné la pasta).

vamos allá arribadentro de cada calabacín y déjalos reposar boca abajo sobre papel absorbente.

En la unasartén grande, poner la cebolla con 3 cucharadas de aceite y una pizca de sal, dejar cocinar por 5 minutos. Añadir la zanahoria, pasados ​​3-4 minutos el pimiento y seguir cocinando durante 4-5 minutos, luego añadir la berenjena y cocinar durante otros 4 minutos. Finalmente agregue los tomates y continúe cocinando por 1 minuto. Salpimentamos, apagamos el fuego y añadimos la albahaca picada, removiendo.

Tome nuevamente los calabacines redondos y haga cada uno con las verduras cortadas en dados preparadas y dispóngalos en una bandeja para hornear engrasada, cúbralos con su
capósazone con una pizca de sal y una llovizna dpetróleo.

Horneamos en horno caliente a 180° durante unos 40 minutos, hasta que No estoy cocinado. Servimos tibio.

Un abrazo, hasta pronto.


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