Ensalada de col, apio y rábano

Col, apio, rábanos

¿Cuánto tiempo se tarda en enamorarse?

De una mirada, de una foto, de una persona, de un animal, de un plato, de una puesta de sol… cuánto tiempo necesitamos para sentirla deslizarse hasta la primera capa de nuestro corazón, y luego hacerla llegar al profundo, bajo el para cerrarlo, sellarlo y convertirlo en algo íntimo y nuestra superficie?

Para enamorarse realmente se necesita una hora, o se necesitan días, meses, para tantas emociones como sea posible que nos despierte determinada situación/cosa/persona, unirlas todas juntas en un gran collage que podamos mirar de lejos y ver que el sentimiento creado se parece al amor en ciertos -muchos- aspectos?

Me gusta pensar que la verdad está en el medio, donde realmente bastan unos minutos para que nazca un sentimiento, pero que el tiempo fundamental para convertirlo en algo profundo, que arraigue y crezca lentamente dentro de ti. La manzana que de pequeña pelaba tu madre para merendar, el primer niño que te sonreía, el arcoíris que tus ojos veían y volvían a ver, esa canción que te daba escalofríos desde la primera escucha, la sensación de hundirte de cara en el el cálido y reconfortante pelaje de tu gato, los besos robados en la noche cuando está oscuro y nadie puede ver que te sonrojas, estrechar la mano de la persona con la que quieres compartir todo lo que está por venir, las palabras pronunciadas que acarician tu alma y vuelan alto, los tácitos que te dejan con ganas de esperar… todo esto el mismo valor si solo hubiera pasado una vez? ¿Sería tan importante esa manzana pelada si tu mamá no te la hubiera pelado casi todos los días, hasta convertirla en un gesto concreto de amor? El arcoíris que te asombra cada vez que el primero, ¿sería igual de emocionante si solo lo vieras una vez? Esa mano para sostener, ¿sería tan importante si no se convirtiera en la que siempre puedes buscar cuando no puedes hacerlo solo?

En mi opinión, las historias de amor están llenas de cotidianidad, de acciones repetidas, de sabores complejos que necesitan más que un gusto para entenderse, para compartirse, una repetitividad que nunca es monótona. Que el amor se vuelva así parte de ti, y puedas emocionarte cada vez pensando en esos atardeceres con una belleza conmovedora que tiñen todo el cielo de rosa, sonríe cuando tu gato frota su cara contra tu nariz y te mira diciéndote un millón de cosas. siéntete mimado cuando tu madre, aunque ya no seas pequeño, todavía te pela la fruta.

Siempre he pensado que nunca se deja de querer a alguien oa algo, aunque las historias terminen o ya no tengamos forma de vivir en determinadas situaciones. Si el sentimiento se ha acurrucado dentro de ti, se queda allí, tal vez cambia de forma, pero no se desvanece, y cuando menos lo esperas, vuelve a salir, aunque sea por un momento, para hacerte sentir su presencia con un escalofrío. recorriendo tu columna vertebral, y te encuentras sonriendo sin entender realmente por qué.

Por eso pienso que el tiempo dedicado a amar es el tiempo empleado de la mejor manera y nunca debe arrepentirse, aunque amar muchas veces signifique dejarse domesticar y te arriesgas a llorar un poco si te has dejado domesticar… diría un famoso aviador que cayó en el desierto.

Puede haber amor en todo lo que hacemos, incluso en preparar la primera ensalada que hace un guiño a la primavera, con el sol filtrándose por las ventanas y nuestras manos oliendo a menta picada.

Ingredientes para 2-3 personas:

300gr col lombarda

2 tallos tiernos de apio

media manzana agria, crujiente

4-5 rábanos

un puñado de anacardos tostados

Para el aderezo:

3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

jugo de medio limón grande

Ventas

pimienta

menta fresca picada

Método:

Eliminar la costilla dura central de la col y ponerlas en la batidora junto con el apio. Operamos a tirones hasta que todo se reduce a pedazos diminutos. Poner en un bol y añadir las rodajas de manzana y los rábanos en rodajas finas. Añadimos los anacardos tostados y troceados.

Combinamos los ingredientes del aderezo en una taza y los vertemos sobre la ensalada, mezclamos, dejamos reposar unos diez minutos y servimos.

Un abrazo, hasta pronto.

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Katiuscia