Magdalenas sin azúcar con manzana y pasas

Muffins sin pasas de manzana azucarada

¿Cómo empiezas a escribir cuando las cosas por decir serían años, pero todas se envuelven en una sola madeja en la que parece imposible encontrar el hilo inicial?

Emociones nuevas, otras viejas y cada vez más presentes se suman y llenan estos días míos en los que definitivamente la primavera se ha apoderado de más, en los que trato de no dejar el más mínimo espacio para la ansiedad y el descontento, porque el cielo es azul para no dar las gracias por eso solo.

Quisiera poder encasillar mis estados de ánimo, uno a uno, y poder desecharlos si es necesario, quitando suavemente el envoltorio que los cubre, sin dejar que se apoderen nunca de ellos, conmigo siempre alerta y capaz de mirar las cosas con objetividad. , sin dejarme llevar por ese torbellino interior que siempre llevo en el pecho, y que parece no parar nunca.

Desgraciadamente sin embargo no lo son, los sentimientos y sensaciones se han ido así, los sentimientos y sensaciones se han ido no puedo quedarme quieto, pero si una vez me dejo llevar totalmente donde el viento dirija, hoy he aprendido a anclarme. a algo Me he vuelto como esos árboles acostumbrados a las corrientes de aire que se precipitan, que en lugar de romperse al golpe más fuerte han aprendido a doblarse, a arquear el tronco casi hasta tocar el suelo. Y cuando pasa la tormenta, ya no son como antes, pero siguen ahí.

Porque la vida no es inmutabilidad, pero tampoco es ser superior a todo. Hay situaciones en las que lo que puede parecer nuestro compartir no es más que el enésimo paso para fortalecernos y siempre es la comparación, el deseo de darse y recibir sin quitarse lo que nos puede hacer mejores personas.

Aprendí que no son fuertes los que huyen del viento, también porque tú nunca podrás correr más rápido que ellos, sino los que logran conservar sus raíces aún en la tormenta. Quiénes somos es nuestra verdadera energía y con quién elegimos compartir nuestra única gran fuerza.

A veces el destino se parece a una tormenta de arena que cambia constantemente la dirección del camino. Para evitar esto, cambia tu ritmo. Y el viento cambia de ritmo, para seguirte mejor.
Luego cambias de nuevo, e inmediatamente el viento cambia de nuevo para igualar tu ritmo. Esto se repite una y otra vez, como una danza siniestra con el dios de la muerte antes del amanecer. Porque ese viento no es algo que haya venido de lejos, independiente de ti. Es algo que tienes dentro. Ese viento eres tú. Así que lo único que puedes hacer es entrar en él, con ese viento, caminando recto y cerrando bien los ojos para que no entre la arena. (…)
Y por supuesto atravesarlo, esa violenta tormenta de arena. Es una tormenta metafísica y simbólica. Pero por muy metafísico y simbólico que sea, desgarra la carne como mil navajas. (…)
Luego, cuando termine la tormenta, probablemente ni siquiera sabrás cómo te las arreglaste para atravesarla y salir con vida. De hecho, ni siquiera estarás seguro de si realmente ha terminado. Pero no hay duda sobre un punto. Y es que tú, habiendo salido de ese viento, no serás el mismo que había llegado allí. Sí, ese es el significado de esa tormenta de arena.

Murakami Haruki, Kafka en la playa

Algunos datos sobre la receta: los postres con levadura elaborados únicamente con malta suelen ser bajos, compactos, duros o masticables. No estas de aquí, os lo aseguro, porque la receta está perfectamente equilibrada y son ideales para desayunar por la mañana. Sano, afrutado, rico en fibra y dulce incluso sin azúcar 😉

Muffins sin pasas de manzana azucarada

Ingredientes para 9-12 muffins:

200gr harina 00

60 gr de harina integral

5 gr de levadura en polvo (unas 2 cucharaditas rasas)

una pizca de venta

1/2 cucharadita de canela

300 ml de leche de soja natural sin azúcar

130 gr de malta de arroz

100 ml de aceite de arroz

1 limón, jugo y ralladura rallada

1 manzana pequeña, pelada y cortada en cubitos

Pasas de 60 gr

4 cucharadas de mermelada al gusto (I albaricoques)

Método:

En un bol, tamiza las harinas, la levadura, la canela y la sal. Mezclamos bien.

en otro tazón combine la leche de soya, la malta, el aceite, el jugo y la ralladura de limón. Mezclamos bien con un tenedor, hasta crear una emulsión.

Vierta los ingredientes líquidos en los secos y mezcle suavemente con una espátula, no demasiado, de lo contrario los muffins quedarán masticables. Añadir la manzana y las pasas y volver a mezclar muy poco.

Llena hasta la mitad 9 tazas con la mezcla, agrega una cucharada de mermelada en cada una y agrega un poco más de masa, sin sobrepasar las 3/4 cucharadas del molde.

Horneamos en el horno precalentado a 180 grados hasta por 30 minutos, o los muffins quedan dorados.

Apagamos el horno, abrimos un poco la puerta y dejamos reposar otros 5 minutos. Luego las sacamos del horno, las desmoldamos y las dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

Un abrazo, hasta pronto.

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