Orecchiette con guisantes, espárragos y tomates cherry al horno

Hace unas semanas os dejé con un post sincero, donde la luz era la anfitriona y las fresas se enamoraban de las flores de espino. Vuelvo cuando ya no están las flores de los árboles, porque las han sustituido las frutas, y donde preferí un ambiente más rústico, más hogareño, a todo ese blanco.

Porque las recetas y fotos que casi siempre me reflejan y en este periodo solo quiero cosas concretas y sensaciones reales, por eso también saqué una cortita de la web. Ni blog mío ni de nadie más, ni horas dedicadas a navegar hermosas fotos en Pinterest, poco o nada en redes sociales, ni set armado para inmortalizar lo que cociné.

Semanas hechas de cocina de verdad, de encuentro intimidado con mi masa madre, de caminar de la mano, de fruta comida con piel, de primeros helados disfrutados bajo el sol, de pensamientos que no paran, de semillas plantadas en el jardín y de cuidar para los que me rodean.

Así que vuelvo con una receta que nunca antes me representó, un plato de pasta de temporada, con todos los colores de las verduras que enseguida abren el hambre, servida directamente de la sartén y, quizás, acompañada de una cerveza de botella. Porque la vida no se compone sólo de apariencias, de falsa perfección y de atmósferas de ensueño y, la mayoría de las veces, es mucho más sencilla de lo que imaginamos. Basta saber captar todos los matices y estar satisfechos con lo que tenemos, cuando lo tenemos y como lo tenemos, con la vida cotidiana… una palabra maravillosa, si se percibe en su verdadera esencia. Así que incluso un simple plato de pasta comido por dos directamente de la sartén, peleándose por el último tomate, adquiere una luz e importancia completamente diferente.

Ingredientes para 2 personas:

180 gr de orecchiette di semolina, secas (si usas frescas, cuenta 250 gr)

200 gr de guisantes frescos sin cáscara

unos diez espárragos o asparagina

una cebolla fresca, picada

una docena de tomates cherry Pachino

1 cucharada de mantequilla de almendras (100% almendras)

20 gr de almendras peladas

2 cucharadas colmadas de copos de levadura nutricional

venta, pimienta, aceite de oliva virgen extra

Orégano seco

Método:

En una cacerola grande, ponga a hervir abundante agua con sal y vierta los guisantes, cocínelos durante 5-6 minutos y luego escúrralos. En una sartén muy grande – en la que también saltearemos la pasta – sofreímos la cebolla con un chorrito de aceite y una pizca de sal y cuando esté dorada echamos los guisantes, dejamos aromatizar 2-3 minutos añadiendo un poco de pimienta y reservamos.

Limpiamos los espárragos cortando la parte terrosa del tallo y pelando la parte final con un pelapatatas, si usamos espárragos no habrá necesidad de realizar este paso.

Calentamos una cucharada de aceite en una sartén lo suficientemente grande como para poder contener todos los espárragos para untar y, cuando esté caliente, los colocamos. Salamos y echamos un vaso de agua, cerramos con la tapa y lo hacemos a fuego medio-bajo hasta que se haya absorbido por completo y los espárragos estén tiernos.

Mientras tanto, colocar los tomates cherry en una fuente de horno, salarlos, aliñarlos con un poco de aceite y orégano seco. Déjalos cocer a 180 grados durante 10-15 minutos, o en cualquier caso hasta que estén tiernos.

Mientras los tomates cherry están en el horno, cuece la pasta en abundante agua con sal por el tiempo de cocción requerido y tuesta las almendras en una sartén mediana; luego lo batimos junto con una pizca de venta y reservamos.

Escurrir la pasta al dente y ponerla en la sartén junto con los guisantes, añadir la mantequilla de almendras y la levadura nutricional. Saltamos brevemente a fuego medio-alto, añadimos los espárragos y continuamos unos segundos.

Servimos añadiendo tomates cherry recién horneados, almendra picada y, si te apetece, un chorrito de aceite crudo.

Un abrazo, hasta pronto.

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